miércoles, 13 de mayo de 2009

KUNDUN DE MARTIN SCORSESE.


Cuando el afamado y carismático director ítalo-americano, sufrió una depreción debido a la perdida de un ser querido- en especial si este ser querido es una madre- decidió sacar partido a este periodo de angustia espiritual para encausar la en un filme que presentara también todo una experiencia espiritual, fue así que en 1997 Kundum retrata la vida y obra de Tenzin Gyatzo, conocido en nuestro plano terrenal como el décimo cuarto Dalai Lama, el máximo dirigente político y religioso del Tibet- algo así como el Papa es para el Vaticano- y se expone la brutalidad de la invasión china en el Tibet. Con una fotografía que parece sacada de una acuarela multicolor, unos escenarios y vestimenta que evocan al folclore y misticismo muy propio del Tibet, hace de esta película una ejemplar que no debe de faltar en tu DVD teca, los actores que encarnaron al Dalai Lama en sus diferentes etapas de sus vidas, se sacan un diez, habrá que hacer mención especial que hay niños que personifican las diferentes etapas de la infancia del líder tibetano. La música de Philp Glass es otra experiencia sublime que no debe pasar desapercibida, el soundtrack compuesto por 18 temas de una exquicites inigualable, es todo un deleite para los sentidos y el espíritu. Este filme tuve la oportunidad de experimentarlo en 1998 en una exposición de cine internacional en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México; me dice mi cuate la garnacha- mi amigo Julio Calderón- "... oye vale, van a pasar una película de Scorsese en el teatro Hnos. Zebadua, es todo un aluciné, un viaje de ida y vuelta sin escalas, vamos a verla ... ", así que mas prestos que un relámpago, nos fumamos un buen porro de proporciones bíblicas y nos compramos una Coca Cola de 2 litros y una mega bolsa de frituras de esas llamadas Sabritas- si, en ese tiempo me daba mis toques, como era muy común en los estudiantes que radican por esas tierras frías, ahora estoy mas limpio que la sabana santa de Turin- compramos nuestros boletos para esa función -la expendedora de los billetes estaba algo recelosa de nuestra pinta, ojos de conejo, la boca mas seca que el desierto de Atacama- procedimos agarrar buen lugar, nuestro bouque era como la de un bosque en llamas, por lo que nuestro alrededor estaba libre de extraños que nos increparan con sus comentarios vulgares y llamadas a celular impropias; Desde la abertura hasta el exilio del Dalai Lama a la India fue toda una experiencia mística en nuestro cerebro y alma, casi llegamos a las lágrimas al emocionarnos con este filme, al terminar el filme procedimos "aterrizar" engulliendo el refresco y las frituras, todo un buen viaje, excelente para las personas que no necesariamente tiene que ver violencia y sexo en una película para disfrutarla.

2 comentarios:

Laura dijo...

Esta película la vi cuando era más pequeña, y recuerdo que me impresionó mucho, sobre todo porque partía de la niñez del personaje hasta su madurez. No sé si fue eso lo que más me llamó la atención o todo en general, pero quedé fascinada.
Después creo haber visto más películas sobre este tema, pero ninguna como ésta.

Gracias por haberme hecho recordar la maravillosa sensación de cuando era más peuqeña, y gracias por mostrar al mundo películas como éstas, en las que más allá del sexo y la violencia, como tu dices, se puede disfrutar de una buena producción que cambia las perspectivas.

Un gran abrazo.

Laura dijo...

Hola, no entiendo lo que quieres decir en el comentario que me dejaste xD

¿Cómo que no puedes descifrar el post? jajaj

Explícamelo, por favor!! ^^